Rinocerontes blancos

Rinocerontes blancos

Rinocerontes blancos

Agrupados en el orden de los perisodáctilos (mamíferos placentarios con un número impar de dedos), el rinoceronte blanco es una de las especies más hermosas del continente africano. Imponente por sobre todas las características (solo es superado en tamaño por el elefante), este animal puede y debe ser considerado como una impresionante reliquia en nuestro planeta, no solo por haber permanecido en él durante millones de años, sino por las constantes amenazas que sufre su existencia.

Precisamente, la caza furtiva y la codicia desmedida de personas inescrupulosas han terminado de extinguir prácticamente a esta especie, conocida además por ser el cuarto mamífero terrestre más pesado en nuestros días. Por lo tanto, conocer sus principales características, distribución, hábitos de alimentación y reproducción, servirán como un modesto aporte por difundir y a la vez concientizar en el lector sobre este animal tan maravilloso.

Morfología

Desde su aparición, hace más de 14 millones de años, el rinoceronte blanco ha necesitado modificar su anatomía y comportamientos para adaptarse a los cambios del entorno. Así, se tiene evidencia de un tipo de rinoceronte que llegó a contar con abundante pelo, y de otras subespecies que llegaban a pesar las 15 toneladas. Algunos investigadores le aportan además un parentesco con el hipopótamo.

A lo largo del tiempo, el blanco africano desarrolló una especie de joroba cerca de los hombros, con la que ha podido soportar el enorme peso de su cabeza. Actualmente, sus dimensiones rondan el metro y medio de altura con casi cuatro metros de largo. Su  peso promedia los cinco mil kilogramos, y a pesar de este dato, son famosos por su impetuosa velocidad, llegando a alcanzar los 45 kilómetros por hora en distancias cortas.

Su cerebro también destaca por ser más pequeño incluso que sus orejas (las cuales pueden mover independientemente), lo que trae como resultado un comportamiento instintivo bastante primitivo. A lo anterior, sumémosle una escasa visión y podremos explicar su carácter agresivo contra otros animales o incluso contra ejemplares de su misma especie.

Rinoceronte blanco

En cuanto a su labio, de tipo ancho y recto, les sirve como herramienta para recoger hierbas y hojas del suelo, que luego triturarán con sus potentes molares. Finalmente, no podríamos dejar de mencionar su hermoso cuerno compuesto de queratina, el cual llega a crecer unos ocho centímetros al año.

Algunos ejemplares poseen hasta dos cuernos, que les ayuda a protegerse contra las amenazas del entorno, y además utilizan para rastrear el suelo en busca de alimentos. En condiciones adecuadas, un rinoceronte blanco puede alcanzar los 50 años de vida.

Una curiosidad

A pesar de ser conocidos como rinocerontes blancos, son en realidad de color gris. Este hecho se explica con la llegada de los primeros colonizadores holandeses, los cuales se referían al animal como “wijde” (ancho en español), debido a la peculiar morfología de su labio inferior. Más tarde, cuando los británicos arribaron al continente africano, equivocaron el término holandés por la similitud con el vocablo inglés “white” (que significa blanco).

Comportamiento

Resulta extraño que, aun con la dureza de su piel, el rinoceronte blanco necesite de zonas de follaje para protegerse del intenso sol africano. Esta razón también les obliga a alimentarse en el horario de la noche. Además, los parásitos y mosquitos tan molestos para ellos, son evadidos al cubrir su cuerpo de barro o lodo.

Por lo general, el blanco africano presenta una comportamiento social más flexible con respecto a otras especies de rinocerontes. Esto se debe principalmente a la falta de hábitat, lo que les obliga a compartir territorios especialmente entre jóvenes ejemplares. A su vez, las hembras suelen agruparse en círculos cerrados alrededor de las crías cuando se sienten amenazadas.

Comportamiento del rinoceronte blanco

No obstante, este animal no ha dejado de poseer un carácter extremadamente territorial, sobre todo cuando escasea la comida y los recursos. Las experiencias recogen que su embestida suele resultar mortal, por lo que es muy difícil observar su comportamiento en la vida silvestre.

Respecto a los sonidos que emite (resoplidos y gruñidos), estos suelen ser muy escasos, produciéndose solamente cuando la madre se comunica con la cría, o como advertencia entre machos.

Distribución y hábitat

Su impresionante adaptabilidad les permite habitar tanto en espacios abiertos como en regiones de tupida vegetación. En cualquiera de estos escenarios, necesitarán de abundante comida y agua, por lo que es común encontrarles también cerca de ríos.

Las zonas de mayor presencia para el blanco africano pasan por Uganda, Kenia y Zimbabue. Sin embargo, en la actualidad, el hábitat de este rinoceronte se ha visto reducido en gran medida debido a los cultivos agrícolas y la destrucción de los bosques.

No obstante, existen reservas naturales en África con el fin de protegerle, al igual que pueden observarse en algunos zoológicos donde se recrean las condiciones naturales para su subsistencia. 

Distribución y hábitat del rinoceronte blanco

Alimentación

Un falso mito le atribuía a este gigante africano ciertas costumbres carnívoras. Sin embargo, su dieta es estrictamente herbívora, siendo los horarios de la mañana y la tarde cuando más aprovechan para pastar y alimentarse de hierbas, hojas y plantas. Su exagerado tamaño es proporcional a la cantidad de comida que consumen a diario, pues se conoce que son capaces de digerir más de 100 libras de vegetación, acompañadas además de abundante agua.

Producto de procesos adaptativos, el menú del rinoceronte blanco comprende un extenso abanico de más de 200 especies de plantas, debido en parte a que algunas de ellas solo se encuentran disponibles en determinadas épocas del año, lo que les ha llevado además a consumir cortezas y ramas de árboles, de donde obtienen nutrientes y vitaminas gracias a la habilidad de procesamiento en sus intestinos.

En el caso de las crías, complementarán la leche materna con pequeñas plantas una vez que alcancen la semana de nacidas, una costumbre que irán desarrollando hasta destetarse completamente de sus madres.

Reproducción

Durante la etapa de apareamiento, el rinoceronte blanco se enfrenta a la rivalidad de otros machos con tal de hacerse la hembra para sí. Las peleas pueden suceder incluso entre la hembra y el macho, cuando este último intente acosarla hasta que pueda aparearse, impidiéndole comer y en muchos casos copulándola varias veces al día durante varias semanas.

La madurez sexual, es alcanzada por el ejemplar femenino cuando arriba a los seis años de edad, aunque el macho demora prácticamente el doble de tiempo para poder embarazarla. En cada parto, solo es concebida una cría, que será amamantada por su madre durante el primer año, y permanecerá a su lado cerca de dos.

Alimentación del rinoceronte blanco

Cuando el joven rinoceronte abandona a su madre, deberá salir en busca de un nuevo territorio, una etapa difícil en la vida de este animal, que deberá enfrentarse a las rivalidades de otros ejemplares más adultos y las amenazas de cocodrilos y perros salvajes, por no mencionar al hombre, su amenaza más inminente.

Rinoceronte blanco en peligro de extinción

De las dos especies conocidas de rinoceronte blanco africano, el  ejemplar del norte es el que presenta una situación más crítica. La UICN (Unión Internacional para la Conservación del Naturaleza) le ha declarado en “peligro crítico de extinción”, pues solo se conservan en cautiverio siete de ellos, de los cuales solo uno es macho. En cuanto a la segunda subespecie, el rinoceronte blanco del sur, se mantiene bajo la categoría “casi amenazada” con una población de apenas 20 000 ejemplares en estado silvestre.

Dentro de las causas que más contribuyen a la desaparición del rinoceronte blanco, se encuentran la destrucción de los hábitats necesarios para su supervivencia, y principalmente, el afán de caza de personas avariciosas, cuya actividad delictiva les permite vender los cuernos en el mercado negro asiático para ser usados con aparentes fines medicinales. A ello sumémosle el desafío que presenta enfrentarse a estos animales, lo que anima la caza de individuos insensatos en busca de supuestas “aventuras”.

En cuanto a los esfuerzos por conservar el rinoceronte, se han logrado promulgar leyes de protección y establecer recompensas para quien pueda delatar a los cazadores furtivos. Además, el gobierno chino ha llevado a cabo una serie de medidas para obtener los cuernos sin llegar a matar al animal. Sin embargo, esto no es suficiente para frenar la desafortunada escalada de matanzas que toma lugar cada año contra este bello ejemplar.

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