Rinocerontes en el arte

Rinocerontes en el arte

Rinocerontes en el arte

Muchos animales han sido inmortalizados por el arte y han trascendido a la historia por la representación que de ellos han hecho pintores, escritores, músicos o incluso la televisión en esta época moderna. Tal es el caso de los queridos Lassie o Rin Tin Tin, el chimpancé que interpretaba a la mona Chita en las películas de Tarzán, o el delfín Flipper que tanto cautivó en su serie de aventuras, por mencionar solo algunos de ellos. Los rinocerontes aunque no son considerados animales de compañía, ni poseen la misma inteligencia y habilidades de otras especies, también han sido el centro de varias obras de renombre en el arte a lo largo de la historia.

Rinoceronte de Durero

Rinoceronte de Durero

Con el nombre del “Rinoceronte de Durero” se conoce al grabado que realizó el pintor alemán Alberto Durero en 1515. Esta obra pictórica tuvo como referente a Ganda, el primer rinoceronte vivo visto en Europa desde la época romana. El rinoceronte era considerado en Europa una criatura legendaria hasta la fecha, lo que provocó que la llegada de este ejemplar de rinoceronte indio (Rhinoceros unicornis) causara un gran revuelo entre los europeos.

El rinoceronte había arribado a Lisboa a principios de ese año, como un obsequio del rey de Portugal Manuel I al Papa León X. Sin embargo nunca llegó a su destino debido al naufragio del barco que lo transportaba en la costa de Liguria, junto a Porto Venere en 1516. Durero nunca vio al rinoceronte real que inspiró su obra, por lo que se basó en un conciso boceto y una descripción provista por un artista desconocido.

A pesar de que existían imprecisiones anatómicas en el grabado, el Rinoceronte de Durero ganó gran popularidad en Europa como la representación más fiable de este animal hasta ese momento. Este grabado se utilizó como inspiración de todas las representaciones posteriores que hicieron de estos animales, hasta que fue sustituido por pinturas más realistas de otros rinocerontes vivos en el siglo XVIII.

El rinoceronte de Ionesco

El rinoceronte de Ionesco

El escritor rumano-francés Eugène Ionesco dio vida a una de las obras más destacadas del teatro del absurdo: “El Rinoceronte” (su nombre original en francés es Rhinocéros). El planteamiento fundamental de esta obra de tres actos que comienza como una comedia alocada e imaginativa, es que todos los habitantes de un pequeño pueblo francés se ven convertidos en rinocerontes. Luego del tono de comedia ligera que predomina durante todo el primer acto, la pieza teatral se transforma hacia una reflexión crítica de temas tan controvertidos como la conformidad, los límites de la individualidad, el poder de las masas y otros conceptos culturales y morales.

Esta obra ganó importancia debido a las disímiles interpretaciones que se realizaron de la misma como metáfora del surgimiento del fascismo en Europa, previo al inicio de la Segunda Guerra Mundial. La popularidad de la obra le mereció su adaptación al cine en 1973, en una película protagonizada por Zero Mostel y Gene Wilder.

Rinoceronte Clara, Jean-Baptiste Oudry

Rinoceronte Clara, Jean-Baptiste Oudry

Clara fue sin duda alguna uno de los animales más influyentes del siglo XVIII, ya que desde la muerte de Ganda (el rinoceronte indio que inspiró la estampa de Durero) en el siglo XVI, apenas se habían vuelto a ver rinocerontes vivos en Europa. Esta rinoceronte de la India llegó a Europa por Rotterdam como un regalo a Douwe Mout van der Meer, quien comenzó a exhibirla por los Países Bajos, Alemania, Francia, Suiza, Polonia, Italia, Dinamarca y Londres, donde murió finalmente.

La pobre Clara tuvo una vida tormentosa ya que Douwe dejó su trabajo para vivir exclusivamente de ella. Además de su tour por las grandes capitales Europeas fue utilizada como inspiración de grabados, medallas, figuras de porcelana y todo tipo de merchandising relacionado con los rinocerontes. De las obras que inmortalizaron a Clara, tiene especial relevancia la realizada por el pintor, grabador y diseñador de tapices francés Jean-Baptiste Oudry. Este artista que era conocido en la época por sus obras de animales, pintó un retrato de tamaño natural del rinoceronte en 1749, el cual nombró “La rinoceronte Clara en París”.

El rinoceronte, Pietro Longhi

El rinoceronte, Pietro Longhi

Pietro Longhi fue otro pintor y grabador veneciano que dejó como parte de su legado artístico un retrato de Clara. Como parte de la exhibición del rinoceronte durante los carnavales en 1751 en Venecia y a instancias de un rico aristócrata de la época llamado Giovanni Grimani dei Servi, fue realizada esta obra en la que se muestra a Clara comiendo paja con cierto aire de indiferencia. Por otro lado se observa también en una especie de tribuna, algunos hombres y mujeres que han ido a ver al animal, así como a su cuidador que exhibe triunfal el cuerno que había perdido pocos meses antes en su visita a Roma. “Exhibición de un rinoceronte en Venecia” es una obra considerada también una crítica del pintor hacia aquella sociedad veneciana indiferente, aburrida y enmascarada. 

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