Comportamiento de los rinocerontes

Comportamiento de los rinocerontes

Comportamiento del rinoceronte

Seguramente habrás visto en muchísimas imágenes a ese gran mastodonte de las praderas africanas que es el rinoceronte. Sin embargo, tal vez no conozcas algunas interioridades de esta especie, que la hacen única y destacable entre las muchas existentes.

En este artículo te explicaremos algunos rasgos sobre su comportamiento, elemento curioso para investigadores y admiradores del reino animal.

Vida en sociedad

Contrario a muchas otras especies que en ocasiones sólo andan juntos para el acto de apareamiento, y aunque los machos dominantes tienden a ser solitarios, a los rinocerontes es común verlos andar en grupos. Frecuentemente se ven asociaciones temporales de hasta catorce rinocerontes u otras de menos membresía, pero mayor cohesión.

De igual forma, podemos ver a una hembra acompañada por su cría e incluso varias hembras junto a una madre y su progenie.

Los jóvenes también gustan de agruparse y es así que podemos entre dos y seis rinos jóvenes del mismo sexo, que cuando encuentran a un grupo similar intercambian saludos y pueden jugar en luchas de matices no violentos, en las que sus cuernos son el arma principal.

Comunicación del rinoceronte

Comunicación

Los rinocerontes se caracterizan por ser bastante silenciosos. No obstante, son capaces de comunicarse entre ellos a partir de la emisión de variados sonidos como chillidos, rugidos, etc.

La intensidad de esas vocalizaciones puede ser notoria y en total los estudios han logrado identificar hasta diez de ellas, todas diferentes entre sí y con un propósito distinto. Es así que podemos encontrar llamadas de contacto, señales de cortejo y, aunque no son frecuentes porque la especie se sabe fuerte y no teme a nada, sonidos de alarma.

Lo de que la especie se sabe fuerte es probado y no suposición. Los rinocerontes repelen sin miedo los ataques de depredadores como hienas y leones, cuyos fuertes dientes pasan mucho trabajo, incluso muchas veces no pueden, perforar la piel del corpulento animal. De hecho, hay balas que no pueden penetrar la armadura natural de la especie.

Por esos los depredadores de la selva van en busca de las crías, cuya piel no es tan sólida como la de los adultos. Pero aún así, la madre y adultos de la manada protegen como fieras a sus herederos y si detectan el ataque, van con todo hacia el invasor.

Carácter

Las dos especies de rinocerontes más conocidas tienen un carácter diferente. Mientras que el negro puede tender a la agresividad, el rino blanco tiene un temperamento más tranquilo y apacible.

La dinámica diaria de este último es muy sencilla y coherente con ese temperamento. En las primeras horas del día come para luego revolcarse en el barro y reponer fuerzas en áreas de sombra que lo protejan del calor.

Carácter del rinoceronte

Luego se dirige a los lodazales y acumulaciones de agua de poca profundidad para saciar la sed y refrescar su cuerpo con un baño de fango, que además le alivia su habitual picazón y lo libera de parásitos. La dependencia del agua de la especie es el factor determinante de que se desplace de forma limitada durante el año, y no emprenda largas migraciones como otras manadas de diferentes especies.

A la hora de defecar, los integrantes de un mismo grupo gustan de hacerlo en un mismo lugar, lo que resulta muy cómodo para las personas que acuden a la deposición fecal del rinoceronte como fertilizante.

Al igual que muchos otros animales, el macho dominante esparce su excremento por el área que considera su territorio, la que también moja con su orina. Sin embargo, a diferencia de otros más territoriales, acepta la presencia o visita de otros machos que, eso sí, deberán mostrar gestos de sumisión.

El conflicto entre dos machos dominantes estalla si las áreas que consideran como si territorio coinciden en sus fronteras. Si eso pasase el enfrentamiento adquiere matices fuertes y como resultado de él pueden producirse heridas, aunque estas son más frecuentes cuando realmente se embisten con dureza, que es cuando pelean por una hembra en celo.

La forma de pelear es suponible, chocan sus cuernos y se embisten hasta que uno de los dos decide retirarse, derrotado ante la mayor fuerza de su rival.

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